← Recorrido por el Strip de Las Vegas

Riviera site + Sahara + El Rancho site

El primer edificio alto de Liberace, el hotel de los Beatles, el primerísimo resort del Strip — y la línea donde de verdad empieza la ciudad.

Riviera site + Sahara + El Rancho site
Crédito de la foto: Wikimedia Commons. Todos los créditos de imágenes.

Datos clave

Transcripción de la narración

A tu derecha, este tramo está espeso de fantasmas. Empieza con el Riviera. Cuando abrió en mil novecientos cincuenta y cinco, era el primer edificio de verdad alto del Strip — nueve pisos enteros, deslumbrantes para la época — y Liberace tocó en su inauguración por unos cincuenta mil dólares a la semana, con candelabro y todo. Lo demolieron en dos mil dieciséis, y hoy el terreno hace el trabajo menos glamoroso que te puedas imaginar: estacionamiento y expansión del Convention Center.

Justo al lado se alzaba alguna vez la torre Landmark, y abrió con un gran gesto de rivalidad — el primero de julio de mil novecientos sesenta y nueve, al parecer apurada para abrir apenas un día antes que el hotel rival de Kerkorian. Vino abajo en mil novecientos noventa y cinco, y la demolición se filmó y se metió directo a la película Mars Attacks! — un hotel de Las Vegas con una segunda carrera como efecto especial.

Luego el Sahara, abierto en mil novecientos cincuenta y dos, donde durmieron los Beatles durante su gira de mil novecientos sesenta y cuatro — aunque, en un giro muy de Las Vegas, su concierto de verdad no fue en ningún casino; fue en el Convention Center, calle arriba. Y en la esquina de adelante se alzaba alguna vez El Rancho Vegas, que abrió en mil novecientos cuarenta y uno como el primerísimo resort del Strip. Se incendió en mil novecientos sesenta, y su terreno quedó casi vacío durante décadas.

Ahora, fíjate en algo invisible: estás cruzando Sahara Avenue, y ese es el límite real de la ciudad. Al norte de esta línea, por fin estás en la ciudad de Las Vegas. Todo lo del sur — todo lo que has manejado hasta ahora — era Paradise. Esa es la línea alrededor de la cual se construyó todo el truco de los impuestos.

Sigue hacia el norte. A tu derecha, no te puedes perder el siguiente: una delgada aguja de más de trescientos metros clavándose en el cielo, con juegos extremos atornillados en la mera punta. Ese es el STRAT.