Cat Street

Un río pavimentado y convertido en calle comercial: la columna vertebral literal de “la parte de atrás”.

Cat Street
Crédito de la foto: musashino5 / Mapillary (CC BY-SA 4.0). Todos los créditos de imágenes.

Datos clave

Transcripción de la narración

Detente un momento y fíjate en el suelo. Esta calle, que todos llaman Cat Street, no va recta. Se curva, suave y extrañamente, como ninguna carretera planificada lo haría jamás. Hay una razón para esa curva, y es maravillosa: estás caminando sobre un río.

Bajo tus pies corre el viejo cauce del río Onden, un arroyo que antaño bajaba hacia el río Shibuya. En los preparativos de los Juegos Olímpicos de Tokyo de mil novecientos sesenta y cuatro, mientras la ciudad entera se rehacía, ese arroyo fue enterrado: tapado y pavimentado hasta convertirlo en un paseo. El agua todavía sigue este trazado bajo tierra, y por eso el paseo se dobla como lo hace. La suave curva bajo tus zapatos es la forma de un lecho de río escondido.

Sobre el suelo, se ha convertido en una de las mejores calles de Harajuku: con poco tráfico, bordeada de boutiques independientes, una espina dorsal tranquila que corre hasta Shibuya. Es donde la moda, el vintage y la cultura del café confluyen en una sola cinta larga y caminable.

Y piensa en lo que de verdad estás pisando, porque es todo este paseo en una sola imagen. Un río, escondido y pavimentado, por el que ahora puedes pasear sin saber nunca que está ahí. Una subcultura, inventada en callejones de atrás, que vistió al mundo mientras las cámaras seguían en el puente. La parte de atrás de Harajuku está llena de cosas así: escondidas a plena vista, justo bajo la superficie.

Sigue el viejo río por su curva hasta el final. Justo delante, la tranquila parte de atrás de Harajuku desemboca de lleno en la avenida más grandiosa del barrio.

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