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The Train Shack
Una tienda familiar de trenes a escala que mantiene viva en miniatura la herencia ferroviaria de Burbank.
Datos clave
- Fundada en 1985 por el aficionado Gary Keck
- Su nombre viene de su primer local, humilde como una casucha
- Hoy es un negocio familiar de segunda generación
- La nueva generación sumó el armado de maquetas de tren por encargo
- Un clásico de Burbank, ya en su cuarta década
Transcripción de la narración
Da la vuelta a la esquina hacia Hollywood Way y busca una tienda modesta que ha mantenido vivo un pasatiempo muy analógico durante cuatro décadas: the Train Shack. Antes de ser una ciudad de estudios, Burbank fue una ciudad de trenes. Una línea de carga de la Southern Pacific corría por un derecho de vía justo al sur de aquí — el mismo corredor por el que vas a regresar al final de este recorrido — y los Red Cars eléctricos de la Pacific Electric alguna vez llevaron a los viajeros del Valle por líneas interurbanas. El modelismo ferroviario guarda esa historia en miniatura, y esta tienda es su hogar en Burbank desde mil novecientos ochenta y cinco.
The Train Shack empezó como empezaron muchos negocios de Magnolia Park — la obsesión de una persona convertida en tienda. Gary Keck redescubrió de adulto su amor de niño por los trenes, empezó a venderles a otros aficionados en su club, y con el tiempo abrió una tienda en un edificio tan sencillo que parecía una casucha. El nombre se le quedó. Mira por la ventana las maquetas — escala HO, escala N, locomotoras de latón, diminutos paisajes pintados a mano. Cuando Gary se jubiló, sus hijos tomaron las riendas, y esto se volvió un negocio familiar de segunda generación; además sumaron el armado de maquetas por encargo para coleccionistas que quieren un mundo entero sobre una mesa.
Hay algo muy apropiado en que una tienda de trenes en miniatura sobreviva aquí. Esta es una calle que funciona con oficio y paciencia — gente que hace cosas a mano, ya sea un pastel de bodas, un vestuario de cine o una estación de tren a escala, cableada para funcionar de verdad. Es fácil pasar de largo frente a una tienda de pasatiempos. Pero entra un momento si los trenes te llaman aunque sea un poco; lugares así se están volviendo raros. Cuando estés listo, cruzamos de vuelta hacia Magnolia rumbo a una tienda de discos que lleva peleando contra la marea digital desde los años noventa.