← Recorrido a pie por Magnolia Park
Porto's Bakery & Café
La panadería de una familia de exiliados cubanos, cuya fila en la puerta es un ícono de Burbank.
Datos clave
- La fundadora, Rosa Porto, horneaba en secreto en Cuba en los años sesenta
- La familia emigró a Los Ángeles en 1971; la primera tienda abrió en 1976
- Hoy la dirigen sus tres hijos: Beatriz, Raúl Jr. y Margarita
- Famosa por el pastel de guayaba y queso, el “refugiado”
- Rosa Porto murió en 2019; su familia sigue al frente de la panadería
Transcripción de la narración
Bienvenido a Magnolia Park — el kilómetro y medio de Burbank lleno de ropa vintage, tiendas de rarezas y negocios familiares que han sobrevivido a todos los centros comerciales del Valle. Estás empezando justo donde el barrio empieza sus mañanas: la esquina de Magnolia Boulevard y Hollywood Way, afuera de Porto's Bakery. Antes de caminar, dos consejos rápidos. Estaciona en las calles residenciales tranquilas, apenas saliendo del bulevar, hacia el Chandler bike path una cuadra al sur — ahí es donde deja el carro la gente del barrio. Y si andas por aquí el último viernes del mes, vuelve al caer la noche: el barrio convierte Magnolia en los Food Truck Fridays, que muchos siguen llamando Night Out, con food trucks y música en vivo a lo largo de la calle.
Ahora, Porto's. Esa fila que sale por la puerta no es casualidad — es la punta visible de una de las grandes historias de éxito de los inmigrantes en Los Ángeles. Rosa Porto aprendió a hornear en Cuba, donde vendía pasteles a sus vecinos en secreto, en una época en que la empresa privada estaba prohibida. Cuando su familia se fue a Los Ángeles en mil novecientos setenta y uno, ella siguió horneando, vendiendo pasteles desde casa hasta abrir su primera tienda en mil novecientos setenta y seis. Sus tres hijos crecieron detrás del mostrador y convirtieron aquel pequeño local en una institución del sur de California. Fíjate en las vitrinas de repostería al pasar — el pastel de guayaba y queso que la familia llama el refugiado lleva ese nombre por su propia historia de refugiados.
Guarda esa idea — un barrio construido por familias que hicieron mucho con muy poco — porque es el hilo de toda esta calle. Magnolia Park creció junto a los estudios, y buena parte de lo que vas a ver funciona con lo que deja la industria del cine: su vestuario, su utilería, sus artesanos. Rosa Porto murió en dos mil diecinueve, pero la familia sigue al frente. Toma un café si quieres, y luego enfila al oeste por Magnolia. Nuestra próxima parada está a la vuelta de la esquina.